¿A Guanajuato no le importa el Día de Muertos?

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Tal parece que al Destino Cultural de México le salen bien muchas cosas, pero contagiar a que los Municipios hagan excelente su trabajo no es una de la lista.

Este 2016 nos quedaron a deber por mucho en las celebraciones de Día de Muertos; si bien es de reconocer que Guanajuato Capital hizo su esfuerzo con la tercera edición de “La catrina vive”, quizá es de lo poco rescatable.

En León, parece que les da lo mismo hacer lo de cada año. El desfile de medianoche es atractivo, pero nos hubiera gustado más color.

La decepción total de este 2016 se la llevó San Miguel de Allende; en años anteriores los altares se veían en los portales, los tapetes ceremoniales adornaban la Plaza Principal y nos regalaban mil fotografías con la Parroquia de San Miguel Arcángel adornada con papel picado.

El Parque Juárez se contagiaba del espíritu y en algunas casas que lo rodean se veían las flores de cempasúchil en los marcos de las ventanas, era un espectáculo único.

Este año, La Calaca tuvo “diversas sedes”, sin especificar en el programa. Lo que supimos a detalle al llegar, fue que esas diversas sedes eran todas las casas de los sanmiguelenses que tenían altares a sus muertos, sin un registro, una fiscalización o un papelito de participación. Nada, todo, al “ahí se va”.

Las fiestas privadas fueron el must de La Calaca, pero de igual forma, te enterabas en la clandestinidad.

Si San Miguel es un destino considerado “Premium”, para un mercado de alto poder adquisitivo y en muchos ranking como “la mejor ciudad para visitar”, ¿por qué quedarse en el punto de pase y no esforzarse en ser cada celebración mejor?

Después de visitar la Ciudad Patrimonio Cultural, fui a Celaya para ser testigo del desfile de catrinas que pretendía romper un Récord Guiness; la logística estuvo ¡pésima!.

Los organizadores citaron a las 3 de la tarde sobre el boulevard López Mateos, como toda arteria vial, de las más concurridas. Imagine que estuvimos bajo el sol, desde las 15:00 horas, algunos más desde la 1 para agarrar el mejor lugar y que el desfile comenzara a las 6 PM desde las antiguas instalaciones de la feria, muchos – sólo por no generalizar- comenzaron a chiflar en tono de protesta.

Arrancó el desfile con la banda sin caracterizar, el primer contingente de casi 100 personas y después, los cuerpos de emergencia, señal de que ya había terminado.

Sin anunciar nada ni comunicar lo que sucedía, desfiló el resto de la caravana como pudo, a jalones y sin coordinación.

En la etapa final, ya en la Alameda, se unieron más bandas caracterizadas y algunos vehículos. El punto de arranque estuvo desangelado y sin organización, así que los que estuvimos bajo el sol y esperando la arrancada oficial nos quedamos con mal sabor de boca y esperando que se supere el evento.

Según celayenses, este año fue el más malo de todos en cuanto al desfile se refiere. Por las redes sociales fue por donde me enteré que el Récord Guinnes se logró con 850 personas caracterizadas.

Solamente no hay que olvidar el desfile de Ciudad de México, que no creo que hayan sido menos de 850 catrines caracterizados ni el desfile de Aguascalientes con su Festival de Calaveras, que el único error, no fue convocar a la institución que valida los récords.

Otras celebraciones como en Acámbaro se realizaron el día 2 de noviembre, solamente que por ser entre semana no se podría tener la misma expectativa de asistentes que en un fin de semana.

Era una excelente oportunidad para atrapar al turista desde el viernes antes de la fecha; llenar las ciudades de color, flores y copal, algunos globos y velas, solamente que los municipios que intentaron hacerlo se quedaron “en la orillita” de lograr algo de verdad. Quizá lo que falta es que se tomen en serio y no solamente, jugar a organizar un desfile o hacer lo de siempre, confiados en que de cualquier forma y fecha, son destinos turísticos y por lo tanto están abarrotados.

La celebración de muertos de Michoacán no se logró en un año, ni tampoco sigue siendo perfecta, tampoco el “Festival vida y muerte” de Xcaret, ni ya el reconocido Festival de Calaveras de Aguascalientes, pero con el empeño que le ponen los municipios de Guanajuato a sus celebraciones, nunca brillarán en el mapa de las celebraciones.

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