Allende, Vargas y de los Reyes, hijos de la Villa de San Miguel el Grande

Muchas personas saben de sobra que Ignacio Allende y Pedro Vargas son ilustres sanmiguelenses; pero pocos saben que uno de los hijos más heroicos de la antigua Villa de San Miguel el Grande, como originalmente se llamaba el pueblo; este personaje simbolizó una de las luchas más tenaces durante la época de la Independencia: Juan José de los Reyes Martínez Amaro. ¿Quién? Bueno, cualquier mexicano ha oído su apodo: El Pípila.

Minero de oficio, la leyenda lo ubica perfectamente con una gran losa de roca atada a la espalda, para escapar de los proyectiles, acercándose a la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, una fortaleza donde se almacenaba grano usada por militares al servicio del virrey para acuartelarse, para quemarla con una antorcha de minero y varas de ocote.

La historia fue inmortalizada en uno de los monumentos más significativos de San Miguel: La glorieta del Pípila.

Remodelada al principio de la administración 2012-2015  en sólo 80 días, simboliza la lealtad de los sanmiguelenses y el coraje del mexicano.

Sin embargo, El Pípila era como se le conocía al guajolote en ésta zona del bajío. Algunos dicen que así le decían por su “cara de guajolote” otros decían que cuando se reía, sonaba como el graznido de dichas aves: Gooordogordogordogordogordogordo!.

Compartir