Ciudadanos se oponen a aeropuerto en San Miguel de Allende

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El que podría ser el segundo aeropuerto internacional de Guanajuato cuenta con organizaciones que se oponen a su construcción y operación; El Charco del Ingenio, Amigos del Museo de San Miguel de Allende, el Observatorio Ciudadano y Colectivo SOMOS son quienes han levantado la voz.

En rueda de prensa, Mario Hernández Peña, director del Charco del Ingenio; Rodrigo Treviño, del Observatorio Ciudadano; Juan Elías Robledo, del Colectivo SOMOS; y César Arias de la Canal, vocero del movimiento contra el aeropuerto, expusieron sus puntos, siendo los principales el daño ecológico, la contaminación auditiva y el riesgo de daño en contra de los inmuebles dentro de la zona marcada como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Recordaron que el proyecto arrancó por iniciativa de la Presidencia Municipal; el plan fue construir un aeropuerto concesionado para aviones de pasajeros tipo jet, contiguo a la cabecera municipal.

El proceso de licitación fue anunciado a finales de julio de este año por el alcalde Ricardo Villarreal García. De ser una realidad, Guanajuato sería el primer estado de la República Mexicana con dos aeropuertos de talla internacional.

Entre los argumentos de los ciudadanos organizados se encuentran la amenaza de impacto social, ambiental y urbanístico para la ciudad.

En palabras del vocero, el proyecto no ha sido presentado para su autorización reglamentaria a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), según un oficio fechado el 20 de junio por la Ingeniera Maricruz Hernández, directora de Aeropuertos de dicha dependencia federal.

Fernando Olivera Rocha, secretario de Turismo de Guanajuato, mencionó que la responsabilidad de la operación del aeropuerto de San Miguel de Allende es del gobierno municipal y de la SCT; incluso que los representantes de ambas partes han tenido acercamientos.

“Si no se tuviesen los estudios de viabilidad aérea, la SCT no permitiría que el municipio tuviera la oportunidad de convocar una licitación pública”, dijo.

Olivera mencionó que desde el punto turístico es benéfico, pues se ha registrado un incremento de búsquedas para visitar la Ciudad Patrimonio Cultural desde el último premio como la mejor ciudad para visitar; recordó que Skyscanner ha detectado un 13 por ciento más a través de los motores de búsqueda, siendo turistas originarios de Japón, Estados Unidos y Canadá los más interesados en viajar.

El aeropuerto no pretende ser una competencia del Aeropuerto del Bajío, ubicado en Silao, ya que es una oportunidad de atraer el mercado de alto gasto y aviación privada, justo al que San Miguel de Allende se ha especializado en los últimos años.

“No creo que las aerolíneas estén pensando en el corto plazo, crear una ruta comercial, no la considero viable. Se ha desvirtuado la compresión del proyecto, por eso, es recomendable que la sociedad interesada se siente a platicar con el Municipio a conocer los alcances del proyecto. Nosotros promovemos destinos, no aeropuertos” concluyó el funcionario.

Los aviones que podrían utilizar el aeropuerto de San Miguel de Allende serían Embraer ERJ 135, similares o aeronaves privadas, debido a que su diseño permite desistir de grandes pistas.

César Arias expuso las razones que hacen inviable el proyecto aeroportuario, tras consultar el tema con expertos en urbanismo y en aeronáutica civil.

1.- UBICACIÓN. El área seleccionada para la construcción del aeropuerto –una sección contigua al antiguo rancho de San Julián – forma parte de la mancha urbana de San Miguel de Allende, situación que volvería crecientemente incompatible un aeropuerto para aviones tipo jet, por razones tanto de seguridad como de impacto ambiental y auditivo. Los desarrollos habitacionales y comerciales proliferan en torno al área y en la misma ruta obligada de despegues/aterrizajes de la pista. También se localizan en el área cuatro centros universitarios en vías de crecimiento, cuyas edificaciones tienen alturas en el límite permisible, además de que dos de ellos se localizan a tan sólo tres metros del límite exigido por la DGAC para un aeródromo. Los riesgos e impactos afectarían notablemente al Hospital General “Dr. Felipe García Dobarganes”, el más importante de la ciudad, ubicado a sólo 400 metros en la ruta de la pista, situación que alcanzaría también a otro hospital privado, actualmente en proceso de construcción.

La cercanía de la pista aérea con el centro de San Miguel de Allende, cuyo valor histórico y monumental le valió desde 2008  ser Ciudad Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, además de los riesgos de seguridad, afectaría el impacto ambiental y auditivo sobre la zona urbana durante los despegues y aterrizajes de las aeronaves, debido a la orientación Este-Oeste de la pista.

El ruido producido por un avión jet volando a baja altura es de más de 90 decibeles, cuando el límite máximo permisible en las zonas urbanas es de sólo 65 decibeles. Además, se sumaría la pérdida de valor económico de las propiedades, pues es conocido que las áreas urbanas y suburbanas afectadas por el impacto auditivo y ambiental de un aeropuerto, pierden irreversiblemente su valor inmobiliario al convertirse en zonas indeseables para vivir.

Otro de los afectados por la ruta de los despegues y aterrizajes, podría ser el Jardín Botánico y Área Natural Protegida “El Charco del Ingenio”, certificada por la CONANP y bajo protección federal desde 2015, debido a la gran diversidad de aves residentes y migratorias como las ibis cara blanca, garzas y gallaretas que frecuentan sus humedales, entre otras especies de la fauna regional.

El Charco del Ingenio no se promueve como un producto turístico, pues aclaró su director que son un espacio de investigación, motivo por el cual están ocupados en la conservación de las especies.                                                

La recién inaugurada Concha Acústica del Parque Bicentenario, auditorio público abierto para la realización de conciertos y espectáculos culturales, está dentro de los posibles afectados, pues los eventos serían perturbados por la contaminación auditiva de las aeronaves; además de los vuelos turísticos que se realizan al amanecer en globos aerostáticos desde hace más de 20 años sobre el casco de la ciudad y sus alrededores.

Los sanmiguelenses piden no dejar de lado el Centro de Readaptación Social (CERESO), que se localiza a menos de 300 metros del extremo de la pista y alineado con ésta, y cuyas normas de seguridad prohíben de manera inexcusable el sobrevuelo de cualquier tipo de aeronave. 

2.- LIMITACIONES TÉCNICO ESPACIALES. No existe en el viejo aeródromo capacidad física para construir una segunda pista o para una expansión significativa de la pista existente, pues el ancho máximo posible es de 45 metros y la longitud hacia el Este está limitada por una pendiente hacia abajo cercana al 6 por ciento. No hay espacio disponible, en ambos extremos de la pista, para casos de sobre rodamiento de aviones tipo jet.

En el noreste, la pista colinda con una depresión geográfica u hondonada que impide la ampliación de las instalaciones. La limitación espacial también es un obstáculo para la construcción de áreas públicas, salas, hangares, talleres, etc. requeridos para un aeropuerto, así como para luces de aproximación, en caso de establecerse uso de instrumentos.

Otro obstáculo espacial de riesgo sería la proximidad al Sur del gran macizo montañoso de Picachos o Palo Huérfano, el cual podría dificultar las maniobras aeronáuticas debido a su volumen y variación climática.

3.- ASPECTOS REGULATORIOS. La decisión oficial del Municipio sobre la ubicación del aeropuerto no corresponde a ningún esquema de planeación urbana reciente, ni a un programa de movilidad o atlas municipal de riesgos.

Las menciones sobre un aeropuerto en el sitio que figuran tanto en el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial (POET), como en el Programa de Ordenamiento Territorial de la ciudad (POT), tienen como única referencia el viejo aeródromo y no el aeropuerto que se mencionó.

4.- USO CUESTIONABLE DE RECURSOS DEL MUNICIPIO

El aeropuerto de San Miguel de Allende, en palabras de la parte en contra, les parece innecesario, ya que los aeropuertos más cercanos, el de Silao y el de Querétaro, se encuentran a una hora de distancia, vía carretera. “Si se trata de recibir jets privados, los beneficios para el Municipio serían insignificantes, pues el aeropuerto sólo beneficiaría a un puñado de visitantes opulentos”, refirieron.

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