¡Disfruta tu estancia en el spa!

Para muchas personas ir a un spa puede representar un lujo fuera de su alcance, por ello nunca han intentado ir a disfrutar de uno.

Pero antes de comenzar a autolimitarte, primero debes saber que no todos los spas son caros, existen establecimientos con tratamientos originales y eficientes, a precios bastante justos.

Para comenzar, te sugerimos que hagas un sondeo de sus precios. Si no quieres desperdiciar tu dinero, es recomendable que antes de dejarte llevar por una descripción exótica, preguntes y averigües de qué se trata el tratamiento. Que no te dé pena hacer preguntas, es preferible saber cada detalle y evitar las malas sorpresas.

También es importante tener una buena relación con la persona que te prestará el servicio. Te recomendamos preguntar a los demás clientes sobre su experiencia y escuchar sus sugerencias. O bien, puedes acercarte a algún miembro del personal del spa y pedirle una recomendación.

Al reservar tu tratamiento aclara muy bien los servicios que deseas, y qué incluirá tu paquete como alimentos, impuestos, así como la tarifa total. Si tienes alguna petición especial sobre el género de tu terapista, éste será el momento perfecto para hacérselo saber al personal del spa. En algunos establecimientos sí te permitirán elegir que éste sea hombre o mujer, pero en otros no.

También es bueno señalar tu condición médica, especialmente si eres alérgico a alguna sustancia, pues en algunos casos se utilizan algunos tipos de aceites y cremas durante los tratamientos.

Sé puntual. Recuerda que si llegas tarde, el tiempo de tu tratamiento empezará a correr una vez que el reloj marque la hora determinada para ello, sin importar si estás ahí o no. Es preferible llegar 15 minutos antes de tu cita, de esta forma podrás cambiarte con tranquilidad y no perderás tiempo de tu tratamiento. Pregunta si puedes hacer uso de las instalaciones del spa antes de tu tratamiento -sin ningún costo extra- de esta forma podrás disfrutar del jacuzzi o aprovechar las áreas de descanso para escuchar música y comenzar a relajarte antes de recibir el servicio contratado. Para ello, llegar media o una hora antes sería ideal.

El spa debe proporcionarte, a tu llegada una bata limpia, en algunos casos también te proveerán de ropa interior desechable y te pedirán que te cambies y coloques tus pertenencias en los lockers. No se te olvide llevar unas sandalias para que puedas caminar libremente sin tener que estar descalzo, pero no te preocupes ya que en la mayoría de los casos te brindarán unas.

En caso de que no quieras tomar el tratamiento desnudo, puedes ponerte tu traje de baño. Generalmente para las mujeres es mucho más cómodo llevar un bikini, y los hombres un traje de baño corto.

Si estás enfermo es preferible tomar el tratamiento en otra ocasión, pues podrías contagiar a algunas personas dentro del spa.

Si sufres de alguna infección contagiosa -como pie de atleta, por ejemplo- no lo pienses ni un segundo y olvídate de visitar el spa ese día. Lo mismo ocurre en caso de que cuentes con alguna cirugía reciente, lesiones musculares o enfermedades en la piel.

Considera que no serás el único en el lugar, no olvides apagar tu celular, ser siempre discreto y muy cortés con las personas a tu alrededor. Platicar cuando los demás quieren silencio, saltar de un lugar a otro, hacer mucho escándalo son actitudes que no se esperan en un spa. No olvides que tu objetivo principal es encontrar paz y tranquilidad, así que permite que los demás la encuentren también.

En caso de que puedas disfrutar del jacuzzi antes de tu tratamiento, date un regaderazo rápido o por lo menos enjuágate el cloro del agua; de esta forma evitarás oler a cloro y tu piel no se dañará.

Si acabas de salir del gimnasio y te encantaría un masaje, recuerda siempre tomar un baño antes de dirigirte al spa, de otra forma será muy incómodo para la masajista atenderte. En algunos lugares incluso podrían negarte el servicio antes de que te bañes.

Con información de agencias

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