Medidas de seguridad para los viajes escolares

Para evitar que durante un viaje escolar ocurran trágicos accidentes, como el extravío o una lesión física y emocional de un alumno, es importante que los maestros valoren cuál es el lugar adecuado para llevarlos, y con qué personal se cuenta para el cuidado y vigilancia de los estudiantes. Los padres también deben interesarse por saber hacia dónde es el viaje, con qué fin y quiénes estarán a cargo de cada uno.

Asistir a viajes escolares ofrece muchos beneficios al estudiante porque este aprenderá de forma directa, a través de la exploración. El paseo le brinda la oportunidad de interactuar directamente con el ambiente y sacar sus propias conclusiones acerca de lo vivido.

Pero si no están bien planificados y organizados. Si los infantes experimentan en el paseo escolar un desorden o si los guías no tienen el conocimiento necesario para orientarlos, entonces el viaje escolar no tiene los mismos beneficios. Los profesores deben planificar las salidas escolares, teniendo en cuenta que cada actividad debe tener una razón, objetivo y enseñanza.

Cuando los padres no se sientan seguros de otorgar este tipo de permisos, deben comunicarse con la profesora encargada del paseo y con la directora del colegio. Hagan todas las preguntas de lugar como; quién proporcionará el transporte de la excursión, quiénes serán los responsables, las precauciones que han tomado a nivel de seguridad y todas las inquietudes que tengan. Si las respuestas contestan todas sus interrogantes, entonces se le hará más fácil tomar una decisión.

Las escuelas en su gran mayoria piden que los padres colaboren con el paseo y asistan como voluntarios, así que pueden aprovechar y asistir a dichos paseos.

Para evitar inconvenientes, un paseo escolar debe estar bien organizado, con objetivos que influyan en todas las áreas del desarrollo de los alumnos. Con el fin de propiciar experiencias y ampliar conocimientos.

Las experiencias que los niños reciban son una fuente de conocimientos significativos e innumerables. Teniendo en cuenta que será muy valioso experimentar.

A nivel socioemocional, muestran independencia ante el apoyo de los adultos, fomentando la confianza en sí mismos, siendo sociables y respetuosos con las reglas de disciplinas establecidas durante el trayecto, cooperando de forma grupal y desarrollando la curiosidad en su entorno.

Los paseos según la edad, desarrolla el intelecto del estudiante, permitiéndoles descubrir el medio social y valorando el medio natural. Esto fomentan destrezas de pensamiento y relaciona conceptos lógicos.

La responsabilidad del profesor es velar por la seguridad de cada estudiante para que no hablen con extraños o se pierdan de vista.

El cuidado variará en función de la edad y el contexto en que se realice. Los niños y las niñas propensos a distracción deben permanecer cerca. Pueden usar el viaje para darles pautas a los estudiantes sobre la buena nutrición, y motivarlos a comer meriendas saludables, como frutas, nueces, tomar agua y jugos naturales. Es importante tener a mano un botiquín médico con los medicamentos básicos, como aspirinas, curitas, alcohol, analgésicos, antialérgico, repelentes, antiácidos, y otros de uso frecuente en este tipo de viajes.

Considerando la posibilidad de un accidente, nunca se debe salir sin los números de emergencia y contactos de médicos autorizados por el lugar organizador. Si un estudiante sufre algún daño, debe atenderse de inmediato y, en función de la gravedad, se debe suspender el viaje.

Algunos síntomas relacionados con la presencia de un accidente escolar pueden incluir enojo en los niños, recrear temas del evento en el juego o en sus dibujos, problemas con el sueño, poca concentración, vergüenza, culpa, ansiedad, preocupación, depresión… Ante ello es preciso prestarle atención sicológica.

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