Picnic Guanajuato, el primero de muchos

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Siempre que me invitaban a cubrir eventos veía la magia de cada lugar, la pasión o desinterés del organizador en los detalles y muchas (si no es que todas las veces) disfrutaba de las delicias que preparaban. Picnic Guanajuato me ha dejado un gran sabor de boca, ¡el primero!.

Para comenzar, hubo un puesto de cada cosa: unas gorditas de harina del meritito Torreón “Don Beni”, la paella de “La arrocería Guanajuato” que se está convirtiendo en uno de los infaltables en cualquier buen evento y la cocina tradicional de María del Buen Consejo con sus escamoles como nadie más los prepara.

Mis nuevos descubrimientos gastronómicos fueron el Restaurante Emma, ubicado en Guanajuato Capital y que cuenta con una carta para todos los gustos, pero en refinadas presentaciones; las salchichas gourmet Toro, que nada más no se me había hecho probarlas y son una delicia.

Los que siempre tienen mi corazón gastronómico bien apapachado son las delicias que prepara Fausto Montoya de “El rincón de Fausto” que en esta ocasión hizo unas costillas de res y unos tacos de chamorro que dejaron a más de uno pidiendo más y el pan tomate con quesito provolone y jamón serrano de Bonalife.

Las chicas del postre fueron un hit, Feta Chefs con su panqué de platano y un carajillo de Black Bonza fueron mi cierre perfecto.

Las bebidas estuvieron a cargo por cuatro grandes del Estado de Guanajuato: La Destilería María de la Paz, Cerveza artesanal Genaro Roque, Mezcal artesanal Cuanax y el Drygin de Campotoro. Coctelitos deliciosos seguros.

El espacio fue en una de las joyas de Guanajuato Capital: el Embarcadero de la Presa. Con su majestuosa vista, el Atalaya luciendo y la presa en quietud, todo en orden, hasta parecía que los patos habían recibido la notificación de que sería un día especial.

El espacio se transformó y lució como un picnic, con las bancas de madera y la nube en centros de mesa, el tinto de verano con su toque fresco para la tarde maridaba a la perfección con más de un platillo.

La tarde comenzó a caer y el frío hizo de las suyas, aunque había calentadores, el calor humano era mayor. Entre el saxofonista paseando entre los stands amenizando la tarde, las tandas interminables de comer y comer para disfrutar todo lo que había y el ambiente excepcional, hicieron de Picnic Guanajuato un evento diferente.

Me hubiera encantado comer más de los stands, pero no hay estómago que aguante tanto.

“La mesa del cuévano” fue servida por Domingo Martínez y Javier Hernández, chefs de Amatxi y Mestizo respectivamente. Fueron cuatro tiempos entre platillos fríos y un gran medallón de bife los que coronaron la noche. El maridaje corrió a cargo del Sommelier Carlos Moreno, con vinos de Guanajuato. Cena que me faltó probar por andar checando todos los demás detalles.

Hubo cerca de 600 personas en rotación, disfrutando del evento. Comentarios como «¡Ya nos hacía falta algo así en la ciudad» y «deberían de organizarlo dos días seguidos» alimentan nuestra alma para seguir haciendo este tipo de eventos, donde la comida y bebida del Estado de Guanajuato son los principales actores.

Un recinto de siempre, con un vuelco distinto, nos dejó ver que Guanajuato Capital tiene mucho que ofrecer, sólo hace falta que el Guanajuatense de cepa colabore para que el destino crezca.

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