Cuando hablamos de una Marca Turística, sea cual sea el destino, siempre es delicado.
Pareciera que los destinos ya no les interesa tener una Marca turística que cumpla con el objetivo principal: ser identificado en cualquier parte del mundo. Muy por el contrario, va envuelta en ego y dinero – mucho dinero- de por medio.
Entre los ejemplos locales tenemos el de Guanajuato Capital, que nació con la maldición o bendición de llevar el mismo nombre que el estado, y que no logra encontrar identidad propia.
En un intento sin ton ni son de impulsar su Marca Turística, ícono en este periodo de gobierno, develaron el martes 13 de enero, sin poner mucha atención, la imagen que presentarían el jueves 15 del mismo mes, es decir, dos días después.
No se necesita ser muy listo para saber en qué tono va esta Marca Turística, que desde ahorita visualizamos lejos de lograr el objetivo principal.
“Me late Guanajuato Capital” va más como eslogan turístico de esta administración; se agradece el esfuerzo, lástima que no vaya a cumplir como Marca Turística, dos conceptos totalmente diferentes.
Guanajuato Capital no es el único destino que ha estado teniendo problemas para encontrar ese distintivo que lo haga único, que en cualquier parte del mundo sepan que es Guanajuato Capital y que no necesite más; para darle en el clavo se necesita poco pero muy caro: VOLUNTAD.
Si los destinos tuvieran la voluntad de querer que sus destinos brillen por sí solos, dejándose de egos de gobernantes y administradores en turno, que no tengan alma de mercadólogos y mucho menos, que tengan el ego tan alto para que su voz sea ley, esos destinos triunfarían.
De verdad, no hay una persona que elija un destino por quien lo gobierna, así que, señores políticos, perdón, pero nunca han sido “motivo de viaje” en ninguna encuesta al viajero.
Imaginando que dejan el ego de lado, se necesita recurso bien aplicado, es decir, aquí entra el equipo de profesionales en el ramo (marketing turístico probado y bien aplicado) para que haga lo mejor que saben hacer: una MARCA TURÍSTICA.
Como dice el viejo dicho: “Lo bueno, cuesta”, así que, si ya dio el primer paso de contratar profesionales, déjelos hacer su trabajo y apruébelo sin la frase: “yo soy el jefe y yo decido”.
Otro tema que no deberá quedar en el aire es el registro de marca, en este tema, León entendió la lección, la primera propuesta de marca ciudad quedó registrada a nombre de un particular y ahí ya se fue todo ese trabajo por la borda. Las marcas turísticas o marca ciudad, como también se conoce, deberá quedar registrado a nombre de quien lo impulse, ya sea sociedad organizada y gobierno, gobierno, etc. Pero no de un solo particular, ya saben cómo termina esa historia.
En cuanto a las marcas turísticas estatales, entiendo que cada administración quiere dejar su huella, el “pero” llega cuando hay que rotular con la imagen más fresca todos los espacios que tienen la huella del antecesor y ese recurso, bien se puede invertir en otros temas de promoción.
Y a todo esto, les dejo una marca local y dos internacionales que siguen funcionando, aun y cuando hoy, se han optado por otras opciones.

La marca turística no debería de ser una inversión de cada sexenio o trienio, debe de ser un tatuaje en el alma para el viajero (y eso siempre se olvida a quien toma la decisión).



