El amor, el dinero y el viaje a FITUR no se pueden ocultar

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La frase de antaño de que el amor y el dinero no se pueden ocultar, en 2026 tuvo una actualización: y el viaje a FITUR.

La aventura de un viaje a Madrid para arrancar el año siempre ha acariciado a todo aquel turistero, privado o gubernamental, con el pretexto de no perderse FITUR; el paseo extra no está impreso, pero siempre es contemplado.

Para el 2026, el pretexto fue el de “hacer lucir a México” por ser el invitado de esta edición.

Que México fuera el invitado especial de la feria de ferias de turismo tuvo que ser pospuesto, pues Miguel Torruco sólo pudo enviar la petición (y parte del recurso para que sucediera) en su gestión; fue Josefina Rodríguez Zamora actual titular de la SECTUR Federal la encargada de ejecutarlo.

Podríamos “disculpar” a los turisteros mexicanos de llevar un par de año emocionados con ese anuncio, y en el imaginario, pensar que estuvieron haciendo su guardadito para viajar por cuenta propia.

Pero no. Eso solo existe ahí, en la imaginación.

Esta fiesta del turismo en IFEMA hizo perder a muchos la cabeza, la proporción, pero jamás, el dinero propio.

Las comitivas fueron tan robustas que resolver problemas cotidianos se pausaron.

Pero no solo fueron personajes del turismo, asistieron funcionarios que no tenían razón de ir.

Arranquemos desde la casilla uno: ¿A qué van a FITUR? La respuesta sincera sería: “a vender el destino”. El tema del espacio no fue limitante para ir unos pocos.

A una feria de turismo van los que venden el destino: directores de turismo, organizadores de eventos, wedding planners o mejor aún, si no es el titular del gremio, una persona que pueda representar a todo el sector de esa ciudad.

¿A qué fueron los regidores, síndicos, secretarios de gobierno? Además de gastar del dinero público, pues a pasear. A lucir toda la comitiva de cada destino.

Alcaldes y gobernadores todavía podrían tener razón de asistir, ¿quién mejor que ellos para vender el lugar que gobiernan? Pero ¿las parejas o cónyuges? Además de la respuesta evidente de “a pasear”, no creo que sea esencial su asistencia.

Hay unos funcionarios que, de verdad, seguimos preguntándonos MUCHOS ¿a qué fueron? Por ejemplo, el secretario de gobierno de algunos estados; entiendo que, en representación del gobernador o gobernadora, pero si no asistían a la Feria, FITUR seguía su curso, no iba a pasar nada.

Los resultados

Ni que decir de los diputados locales, federales y senadores que asistieron ¿a qué? ¿avalar el gasto? Sé que el titular de las Secretarías de Turismo suele invitar al presidente de la Comisión que les asigna recursos, con el fin de que “vivan de primera mano la experiencia” y el presupuesto no tenga problemas cada año, pero ¿no se pueden presentar evidencias y ya?

Con tremendo gasto por parte de los funcionarios ¿qué podemos esperar?

  • Diversificación de mercados
    • Más allá de los turistas que ya tienen a nuestro destino en el top of mind, incentivar a aquellos que tienen todo para disfrutarlo; atención especial, a esos lugares a los que ya tenemos vuelos. Si esta padrísimo que vuelvan a estrechar lazos con los destinos que ya cuenta con viajeros naturales, pero hay que salir de la zona de confort.
  • Frecuencias
    • Me parece fantástico que se firmen cartas intención para abrir nuevos vuelos, pero me parecería mejor que no se quedaran en solo papel esas intenciones.

En el caso local, el estado de Guanajuato se regresó del Tianguis Turístico de Tijuana con un portafolio lleno de cartas intención, el tema es que ninguna de esas cartas ha pasado de intenciones a hechos y ya casi, es un año.  O por lo menos, no han sido comunicadas.

Los vuelos internacionales serían una maravilla de ser una realidad, pero hay vuelos más urgentes como el de CDMX – BJX vía una aerolínea de bajo costo, situación que nos ponía de destino de fin de semana favorito para muchos que trabajan en la gran Tenochtitlan de lunes a viernes.

Además del sueño de contar con un vuelo directo de BJX a España, recordemos que, en lo que triunfa la ruta, alguien tiene que pagar los asientos vacíos para que el avión despegue, y terminaremos siendo usted y yo vía el estado.

  • Comitivas más pequeñas
    • Ya sabemos que el discurso será que no se repetirá la numerosa caravana de mexicanos que irán a FITUR en un futuro, pues México fue invitado especial solo en 2026, etc. etc. Pero aún y con que en próximos años será otro país el invitado, que solo asistan LOS INVOLUCRADOS. Volvemos al tema de ¿a qué van los regidores, síndicos, etc?
  • Reporte de resultados
    • Imitando un poco a la iniciativa privada, pero el servicio público no debería de ser tan diferente; en cada viaje de trabajo habría que entregar resultados, resultados serios y de verdad, no suspicacias ni intenciones, ni mucho menos solo los viáticos generados.

Por ejemplo, testigos reales y hasta de terceros (es decir, vía las benditas redes sociales) de las activaciones, flashmob, degustaciones y más ejemplos de lo que se supone, se gastó del dinero público para promover el destino.

  • Cuidar el dinero público, como propio
    • Como dice el título de este texto: “el amor, el dinero y el viaje a FITUR no se puede ocultar”, les dirá mucho.

Es bien sabido que no se suele invitar a los representantes de los medios a este tipo de eventos internacionales por el derroche de recursos que se hace y las mil posibilidades de una foto delatora en situaciones poco comunes.

Desde las decenas de piernas de jamón serrano que se quedan en la aduana porque nuestros políticos no saben el proceso de importación de ciertos alimentos a México, las llegadas en limosina a IFEMA, la contratación de los espacios más ostentosos para hacer presentaciones de destino, el camuflaje de los gastos de la pareja entre los viáticos cubiertos con el presupuesto público y más, se ha hablado de esos grandes viajes a Madrid.

Todos los funcionarios tienen derroches, pero en enero, parece que la cordura se pierde al poner un pie en el Aeropuerto Adolfo Suárez y aunque varios funcionarios declararon que los gastos corrieron de su bolsillo, hay unos gastos inflados que nos hacen sospechar lo contrario.

Y ni siquiera hace falta asistir, ese viaje es difícil de ocultar, más, cuando en redes sociales el que no cae, sale publicado en el fondo.

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