En una vibrante fusión de historia, gastronomía y arte efímero, Guanajuato se consolida como el protagonista de la vigésima edición del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret.
Ante más de 50 mil asistentes nacionales e internacionales, la delegación guanajuatense, encabezada por el subsecretario de Identidad, David Ayala Saucedo, proyecta la riqueza cultural de sus municipios y fortalece la conectividad con el Caribe mexicano.
Desde las instalaciones del Hotel Xcaret Arte, informó sobre el despliegue de una muestra única que rinde tributo a las raíces mexicanas en el marco de las festividades del Día de Muertos.

El recorrido por esta participación especial abarca desde presentaciones musicales como Las Palomitas Serranas y exhibiciones artesanal bajo el sello «Marca Guanajuato», hasta un pabellón gastronómico donde cocineras tradicionales elaborarán platillos con insumos endémicos como xoconostle, nopal, escamoles y la icónica tortilla ceremonial de la tradición otomí.
Uno de los momentos cumbre de la jornada se vivió en el Hotel Xcaret Arte, donde se develó un monumental tapete ceremonial elaborado por artesanos de Uriangato.
La obra de arte efímero, confeccionada con flores de cempasúchil y pigmentos multicolores, rindió homenaje a José Alfredo Jiménez, «El Rey».
Acompañado por un ambiente festivo entre velas, catrinas y acordes que oscilaron entre La Llorona y La Chona, el evento culminó con el tradicional desfile de catrinas, entrelazando las tradiciones del Bajío con el encanto del sureste mexicano.

Sobre el Festival de Vida y Muerte
Ubicado en el estado de Quintana Roo, Xcaret es uno de esos lugares que parecen haber escapado de las páginas de una antigua epopeya, como «La Odisea» de Homero.
Su copiosa vegetación, los canales que serpentean entre la selva y el mar Caribe, donde el azul claro del agua se confunde con el intenso color del cielo, componen un paisaje que inevitablemente evoca las islas y costas que Ulises encontró durante su largo viaje de regreso a Ítaca.
Al contemplarlo desde la distancia, uno puede imaginar por un instante la mirada del héroe homérico cuando, después de atravesar mares desconocidos y enfrentarse a criaturas extraordinarias, divisaba una nueva tierra.
Como en La Odisea, el mar parece guardar secretos y cada recodo de la costa promete una aventura distinta. Sin embargo, aquí no hay que sortear a Escila ni escapar de los cantos de las sirenas: la aventura está frente a los ojos y es completamente real.
Mientras los visitantes recorren las aguas, los canales y las instalaciones del complejo, algo particular sucede durante estos días: las geografías del Caribe y del Bajío mexicano comienzan a encontrarse.
Los paisajes de Xcaret reciben los callejones de Guanajuato, las tradiciones de sus comunidades, los tapetes monumentales de Uriangato y los sabores de una gastronomía que conserva parte de la memoria de sus pueblos.
Entre el azul del mar y el verde de la selva aparece un nuevo color: el naranja del cempasúchil. A su lado, las velas encendidas durante la noche iluminan el camino simbólico para recibir a quienes, según la tradición, regresan a visitar a sus seres queridos.

Del 30 de octubre al 2 de noviembre de 2026 se celebrará en Xcaret la vigésima edición del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte, un encuentro dedicado a celebrar y difundir las expresiones culturales mexicanas vinculadas al Día de Muertos. En 2026, Guanajuato participará como estado invitado, con una muestra de su riqueza artística, gastronómica y artesanal.
La presencia guanajuatense incluye distintas expresiones de sus municipios. Entre ellas destaca el arte efímero de los maestros alfombristas de Uriangato, quienes llevan a este escenario una de las manifestaciones más representativas de su identidad: sus elaborados tapetes monumentales.
A ello se suma la gastronomía tradicional, con la participación de cocineras y representantes de diversas comunidades, así como muestras artesanales y actividades culturales.
De esta manera, Xcaret se convierte en un punto de encuentro entre dos territorios: el Caribe mexicano y Guanajuato. Dos paisajes distintos, dos formas de habitar el territorio y una misma celebración que encuentra en el Día de Muertos un lenguaje compartido.
Porque durante estas jornadas, entre las aguas turquesas y las palmeras, también hay espacio para los callejones, los sabores, los colores y las tradiciones del Bajío.
Y cuando cae la noche, mientras las velas continúan consumiéndose y el cempasúchil perfuma el camino, Guanajuato encuentra en esta isla caribeña una manera de contar su propia historia.

