Las Cocineras Tradicionales de Guanajuato, historias que no hay que dejar pasar

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El último fin de semana de mayo, fue el Encuentro de Cocina Tradicional de Guanajuato, esa reunión anual de aromas y sabores de varios rincones del estado de Guanajuato.

Como muchos saben, las Cocineras Tradicionales y yo comenzamos una relación preciosa, quizá porque comenzamos en este mundo del turismo juntas, porque muchas cosas no sabíamos cómo funcionaban o quizá por acompañarnos en varias aventuras. No lo tenemos claro ninguna de las dos partes, solo recordamos que llevamos tiempo acompañadas.

He sido testigo de muchas historias: buenas, malas, de superación, de pérdidas, de dolor, de adicciones en sus familias y más. He tenido la fortuna de seguirlas, de acompañarlas, de escucharlas, de aprenderles y de que me permitan visitarlas en sus domicilios.

Tenemos varias anécdotas, muchas gracias a las decenas de veces en que el aparato gubernamental no ha sido de ayuda, por eso hemos formado un vínculo especial: mujeres ayudando mujeres.

Y no es hembrismo o favoritismo, simplemente se dio, se ha dado y lo más probable, es que seguirá.

Hablar de Cocineras Tradicionales es tocar temas delicados, que aunque ya me han hecho mansplaning, les reitero, que ni soy improvisada ni nueva en el tema.

Nadie puede juzgar la lucha de las Cocineras Tradicionales, sean del estado que sean, pero las de Guanajuato, no se quedan atrás en su lucha.

Señoras que se han enfrentado a la violencia familiar por hacer lo que más aman: cocinar.

Señoras que dejaron su trabajo formal de años en alguna fabrica para irse a cocinar los platillos que les enseñaban sus abuelas y madres.

Señoras que se quedaron sin un techo porque al marido no le gustó que estuviera de evento en evento y las corrió de su hogar.

Hay muchas historias detrás de cada una, sería injusto dejarlas en el recuerdo.

Ya he levantado la voz en favor de estas señoras que todos los días se levantan a sazonar la vida, ahora toca ponernos serios y darle a nuevos proyectos.

Este fin de semana que las vi, fue un agasajo al corazón, fue un abrazo que no sabía que necesitaba y fueron muchos momentos de aliento, pidiéndome que no las dejara en el olvido.

¡Claro que no!

Y tal y como lo conté en el video del 14 Encuentro: nada como ser compañeras de sol y trabajo para hacernos familia.

Así que, si ustedes visitan un Parador Turístico, van a un Encuentro de Cocina Tradicional o simplemente, ven a alguien mostrando sus platillos tradicionales, consuman por favor, quizá es el sustento varias familias.

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